Peluche 2.0
Historias extra-ordinarias
30 / Viernes - abril de 2004

Semana 18. 121/245
Amador, Pio
Fiesta en Holanda
La necesidad de proteger el pie al caminar comenzó en el Neolítico, cuando el hombre se hizo sedentario.

Una de las sandalias más antiguas, con suela de papiro, se encontró en una tumba egipcia de 4.000años de antigüedad, aunque no fue hasta el siguiente milenio cuando se normalizó su uso. 

Los militares asirios calzaban sandalias de cuero y botas de caña reforzadas con metal para la lucha. No obstante, fue en la Francia del siglo XIV cuando el zapato se convirtió en símbolo de elegancia y linaje, medido a través de la largura de la punta del zapato, que llegó hasta los 30 centímetros.

Hasta 1818, los zapatos se fabricaban sin distinguir el pie derecho del izquierdo.



29 / Jueves - abril de 2004

Semana 18. 120/246
Catalina
El actor que interpretó al célebre Rhett Butler en "Lo que el viento se llevó", Clark Gable,  tenía la costumbre de fastidiar a su compañera de reparto,  Vivien Leigh, con la que se llevaba fatal, ingiriendo grandes cantidades de cebolla justo antes de las escenas en las que tenía que besarla. 


28 / Miércoles - abril de 2004

Semana 18. 119/247
Prudencio, Valeria
Fiesta en Vitoria
La jirafa es el  único mamífero que no tiene cuerdas vocales; por esta razón es completamente muda y no emite ningún tipo de sonido.

El honor contrario le corresponde al papagayo gris africano, que posee el título de ave más parlanchina de todo el reino animal. Su vocabulario puede llegar a incluir hasta 800 palabras. 



27 /  Martes -  abril de 2004  

Semana 18. 118/248
Montserrat


"Knole House" es una casa familiar en la que han vivido generaciones de una misma familia.

Está situada en el condado de Kent, en el Reino Unido, y tiene el récord de habitaciones: una por cada día del año, 365, además de unas escaleras por cada semana, 52, y un patio por cada día de ésta, siete.

Su construcción se inició  en 1465 y fue ampliada en 1603.

 

26 /  Lunes -  abril de 2004  

Semana 18. 117/249
Isidoro


En un debate ante la televisión francesa, Jerome Lejeune, el genetista que identificó el origen genético del Síndrome de Down consultó a su "rival" científico Jacques Monod:

"Padre sifilítico y madre tuberculosa con cuatro hijos: uno ciego, otro nació muerto, otro es sordomudo y el cuarto, tuberculoso. ¿Qué haría si la madre pueda embarazada de nuevo?"

"Interrumpiría ese embarazo", contestó Monod sin dudarlo.

"Un minuto de silencio" -pidió Lejeune-. "Acaba usted de matar a Beethoven"  

 

 

25 /  domingo -  abril de 2004  

Semana 17. 116/250
Marcos


De las 4.500 especies de mamíferos que están descritos en el planeta, un cuarto de ellas son murciélagos. 

 

 

24 /  sábado -  abril de 2004  

Semana 17. 115/251
Fidel


Los más cafeteros del mundo son los finlandeses, con un consumo de 13 kilos anuales por persona.

 

 

 23 / viernes -  abril de 2004  

Semana 17. 114/252
Jorge
Fiesta en Aragón, Castilla y León y la ciudad de Cáceres


 . Historias Reales

8.  Isabel II,  la castiza.   1830-1904

   Más castiza que cualquiera de sus súbditos, Isabel II fue una reina muy querida, pero las circunstancias políticas, a las que no supo enfrentarse, y su desmesurado apetito sexual, al que dio rienda suelta, la perjudicaron. Gobernó con moderados y progresistas, sorteando pronunciamientos militares, traiciones familiares y una intermitente guerra civil..Se casó con la persona menos indicada y murió en el exilio. 

Princesa de Asturias desde el 10 de octubre de 1830, día en que nació, se quedó huérfana de padre a punto de cumplir los tres años. Ella y su hermana Luisa Fernanda crecieron sin el calor de una madre. A los tres meses de la muerte de Fernando VII, su viuda, María Cristina de Borbón, contrajo matrimonio secreto y morganático con el guardia de corps Fernando Muñoz, con quien tuvo ocho hijos.

Los trajes de época permitían a María Cristina ocultar sus embarazos. Además, según iban naciendo bebés, los enviaba a París, pero no engañó a nadie. Su avaricia, su falta de tacto y su mala gestión la llevaron al exilio en 1840, quedando las princesas bajo el control de Espartero, el primer ministro. Éste, a su vez, dejó a las niñas en manos de Argüelles, Quintana y la condesa de Ezpoz y Mina, tutor, preceptor y aya, pero ninguno se ocupó de formarlas adecuadamente. Isabel tenía talento natural e intuición femenina, pero carecía de cariño familiar y de formación intelectual y política para enfrentarse al alto cometido que le esperaba. Encantadora y graciosa, utilizaba esas virtudes y su rango para saltarse las clases. Apenas sabía sumar y restar, se hacía un lío con las multiplicaciones y hasta su muerte escribió con inadmisibles faltas de ortografía.

La camarilla que la rodeaba, a la que según crecía se irían uniendo la "monja de las llagas", el padre Claret, los amantes y otros ambiciosos personajes, hicieron de ella una reina castiza, pero ordinaria. Su lenguaje no difería del de las clases más bajas. Tocaba muy bien el piano, era una consumada bailarina y una soprano de primera.

Hasta los 25 años fue una joven resultona, de ojos azules, mediana estatura y busto prominente. Luego se convirtió en una obesa, pero jamás renunció al cocido madrileño, a la tortilla de patatas y al pollo guisado, que siempre fueron sus platos preferidos.

Isabel tenía un herpes en la cara y descamación en la piel. El único remedio eficaz para combatir esos problemas eran los baños de mar. Esta prescripción facultativa puso de moda los veraneos en la costa. Hasta mediados del siglo XIX darse un chapuzón en el mar era propio de marineros, pescadores y familias modestas. La nobleza imitó a la reina, de ahí que Modesto Lafuente escribiera que aquella "era una moda muy salada". 

El moderado Narváez sustituyó a Espartero al frente del gobierno y adelantó la mayoría de edad de Isabel. El 10 de noviembre de 1843, a los 13 años, fue proclamada reina de pleno derecho. Inmediatamente permitió que su madre y su nueva familia regresaran a Madrid, concediendo a Fernando Muñoz el título de duque de Riánsares.

Se instalaron en una casona frente al palacio real y establecieron una reducida y lujosa corte que competía con la de la reina. Durante el gobierno de Bravo Murillo, de gran desarrollo económico e industrial, grandes obras públicas, implantación del ferrocarril, construcción de carreteras, puertos y creación del Canal de Isabel II, el matrimonio se dedicó a especular, amparado en su parentesco con Isabel. Eran tan avaros que hasta invirtieron en el tráfico de esclavos en Cuba.

Como primera cuestión de Estado, Narváez planteó los matrimonios de Isabel y Luisa Fernanda. María Cristina insistió en su vieja idea de casar a la reina con el conde de Montemolin, hijo de don Carlos, para lograr la reconciliación de los dos bandos. Inglaterra y Francia también tenían sus candidatos pero, a1 final, se acordó el enlace de Luisa Fernanda con Antonio de Orleans, duque de Montpensíer e hijo del rey Luis Felipe de Francia. Esta pareja nunca dejó de conspirar contra Isabel para sustituirla en el trono.

Cuando la reina supo que su futuro marido iba a ser su primo Francisco de Asís, se echó a llorar diciendo: "Con Paquita no; antes de casarme con Paquita, abdico". El duque de Cádiz se había criado en la corte y tenía fama de homosexual.

La doble boda se celebró el 10 de octubre de 1846, en el salón de columnas del Palacio Real. La reina lució un traje de moaré blanco, con blonda de plata y mantón de crespón. Se tocaba con una diadema de brillantes y un ceñidor de piedras preciosas del que colgaban dos lazos largos cuajados de diamantes.

Tras el enlace, los Montpensier partieron para Francia hasta que, en 1848, Luis Felipe fue destronado y ellos se instalaron en Sevilla.

Por su parte, como era de esperar, el matrimonio de la soberana fue un fracaso. Años después contaría que en su noche de bodas su marido llevaba más puntillas que ella. La pareja era como la noche y el día. Isabel era fuego, una niña que a los once años había mantenido un idilio con Valldemosa, su profesor de canto, y a los trece, con Satustiano Olózaga, su primer ministro, 25 años mayor que ella, con quien perdió la virginidad.

Todo los separaba. La reina era espontánea; su marido, tímido. A ella le gustaban las fiestas porque era divertida en sociedad; él las detestaba porque no sabía bailar. Ella era generosa y manirrota y él ahorrador hasta la avaricia. Ella era abierta, dicharachera y le gustaba mezclarse con sus súbditos. Francisco de Asís era culto, aficionado al arte, retraído y de pocos amigos.

Tras su boda, Isabel se volvió medio loca. Siempre había sido una excelente amazona y una mujer intrépida, pero desde el enlace se la veía cruzar Madrid en calesa arreando a los caballos de forma temeraría."¡Que no me dejáis pasar"!, gritaba. Si antes acudía a los teatros, a los toros, a las verbenas y a la ópera, -le debemos el Teatro Real-, desde su boda más. Asidua clienta de Lhardy, en este restaurante una noche se dejó "olvidado" un corsé. Allí conoció a Manuel Lorenzo Acuña, un amante desleal, a quien escribía: "Benditos seas mil millones de "beces", adorado de mi corazón".

Su reinado coincidió con el Romanticismo, con las tertulias en cafés, las noches de Liceo y de jolgorio en la calle para disfrutar los 105 días festivos que había al año. Y esta hembra de sangre caliente estaba casada con un pusilánime. Expresaba su protesta cantando en los ambientes más solemnes o en el Consejo de Ministros. Un testimonio de su estado mental queda reflejado en la carta que Donoso Cortés dirigió a Riánsares.

"La reina me habló todo en recitado de ópera. "A los pies de V M." "Adiós, Donosooo. Esta nooooche, a las once, caerá el minísteeeriooo". Señora, la que cae es la monarquía; se hunde". "No me impoorta, no me impooortaaa. Quiero romper un cristal" y cogió un hermoso florero y lo hizo añicos".

La reina tuvo muchos amantes y más de uno le creó serios problemas. Algunos nombres son Francisco Frontela, José Mirall, Emilio Arrieta (autor de la zarzuela "Marina"), José Murga y Reolid y José Ramiro de la Puente, además de otros idilios que detallamos por la importancia que tuvieron. Tanto los amores importantes como los pasajeros fueron despedidos con un cargo, una condecoración y miles de reales, que salían del bolsillo de Isabel, generosa y manirrota.

Otro tema que cabe reseñar porque se repetía cada vez que la reina se echaba un amante era la actitud del rey consorte. "Paquito natillas", como lo apodaban, se atrincheraba en el palacio de El Pardo, no asistía a las ceremonias oficiales y se unía a los absolutistas de don Carlos para conspirar contra su mujer. Asesorado por Antonio Ramón Meneses, de quien se decía que era su pareja, pedía un mayor protagonismo oficial, un aumento de la subvención y el destierro del amante de turno. Cuando ya lo había conseguido regresaba a palacio, pero ponía a la reina en situaciones muy comprometidas.

Casi todos los romances coincidieron con un embarazo de la reina. Era tradición que el recién nacido fuera presentado en bandeja de plata a la corte. Francisco de Asís, primero miraba el parecido del bebé y luego se negaba a presentarlo hasta que su mujer le pedía perdón y el gobierno le obligaba a hacerlo.

Por él, la soberana quiso pedir el divorcio. Era militar, hombre guapo, audaz y valeroso. Se llamaba Francisco Serrano. Para la soberana era su "general bonito", pero éste se unió a Prim en la revolución de 1868, conocida como la Gloriosa, y financiada por Montpensier y derrocó a Isabel II.

La reina, muy novelera, seguía con interés los folletines de los periódicos y sentía auténtica admiración por Luis Candelas y el Tempranillo, los bandidos generosos. Por ello, no es de extrañar que cuando José Ruiz de Arana y Saavedra, hijo de los duques de Sevilla la Nueva, protagonizó una acción heroica en su defensa, cayera rendida en sus brazos. Como sus amores estaban en boca de todo el mundo, al nacer, el 19 de diciembre de 1851, su hija Isabel, "La Chata", la pobre niña recibiera el apodo de la "Araneja", en alusión a la "Beltraneja", hija de Enrique IV de Castilla, cuya paternidad se adjudicó a Beltrán de la Cueva.

Más o menos se repitió lo mismo con el futuro Alfonso XII. Desde el día que nació, el 28 de noviembre de 1857, fue llamado el "Puig-moltejo", porque por aquel entonces la reina tenía amores con Enrique Puigmoltó, un sinvergüenza que alardeaba ante cualquiera de su relación íntima con la reina. Los otros hijos que le vivieron a Isabel fueron las infantas Pilar, Paz y Eulalia.

La reina sufrió tres atentados. En 1847, 1852 y 1860. El segundo fue de gravedad. Cuando iba a presentar a su hija Isabel a la virgen de Atocha, Martín Merino le dio una puñalada que pudo ser mortal. El brocado del vestido y el corsé le salvaron la vida. Y el reino lo hubiera podido salvar ella si hubiera viajado a Madrid desde Lequeitio, donde veraneaba con sus hijos y Marfiori, un amante odiado por el pueblo, pero se negó a dejarlo en la estacada. Isabel se exilió con los infantes en París. Compró el hotel Basilewki y lo convirtió en el Palacio de Castilla. El 25 de junio de 1870 abdicó en el futuro Alfonso XII.

Era lo más aconsejable, pues en Francia siguió llevando la misma vida disipada. Su último compañero fue José Altmann, un húngaro joven. La reina murió el 9 de abril de 1904, pero antes dio bastante guerra a su heredero.

Capítulos anteriores: 1: Carlos II, el hechizado2: Felipe V, el animoso /   3: Luis I, el bien amado  /  4:  Fernando VI, el pacífico  /  5: Carlos III, el mejor alcalde, el rey  /  6: Carlos IV, el consegidor  /   7: Felipe VII, el deseado

 

22 /  jueves -  abril de 2004  

Semana 17. 113/253
Apeles
Fiesta en la ciudad de Alicante


Antiguamente las mujeres de Nápoles tenían la curiosa costumbre de salir desnudas a las azoteas creyendo que la luz de la luna les hacía crecer los pechos.

 

 

21 /  miércoles -  abril de 2004  

Semana 17. 112/254
Anselmo


En los almacenes londinenses Harrods se venden los zapatos más caros del mundo. Su precio: 1,44 millones de euros

Están inspirados en la protagonista de «El mago de Oz» y tienen 642 rubíes engarzados en platino.

 

 

20/ martes -  abril de 2004  

Semana 17. 111/255
Teodoro


Los siameses reciben este nombre debido a los hermanos Bunker, nacido en Tailandia -antiguo Siam-, en 1811

Estaban unidos por el pecho y recibieron el nombre de Chang y Eng, que significan izquierda y derecha en tailandés.

Se casaron y tuvieron 10 y 12 hijos respectivamente.

Murieron en 1874 con una diferencia de apenas tres horas.

 

 

19/ lunes -  abril de 2004  

Semana 17. 110/256
Conrado
Fiesta en la ciudad de Valencia


Un joyero holandés, Johan de Boer, decidió celebrar el décimo aniversario de su tienda por todo lo alto e invirtió 60.000 dólares comprando diamantes para regalar a algunos clientes de su ciudad.

La promoción consistía en enviar por correo 4.000 sobres, de los que 200 contenían auténticos diamantes y el resto eran circonitas de escaso valor.

Quienes los recibieran deberían pasar por la tienda para comprobar si eran buenos o no.

Sin embargo, a pesar de que mandó 200, sólo 35 "afortunados" pasaron por la joyería para que les confirmaran la autenticidad del diamante, el resto, probablemente, acabó en algún cubo de basura.

 

 

18/ domingo -  abril de 2004  

Semana 16. 109/257
Perfecto


Los gatos son animales que no transpiran. 

Lamerse constantemente, es decir, remojarse en su propia saliva, es la mejor manera que tienen de regular su temperatura corporal y refrescarse.

 

 

17/ sábado -  abril de 2004  

Semana 16. 108/258
Aniceto


El país más pequeño del mundo mide 44 hectáreas, lo que medirían 8 campos de fútbol, posee su propio banco, estación de ferrocarril, sus propios medios de comunicación y sus propios sellos.

Es el único en el mundo con natalidad cero.

Se trata de Ciudad del Vaticano. 

 

 

 16 / viernes -  abril de 2004  

Semana 16. 107/259
Julia


 . Historias Reales

7.  Felipe VII,  el deseado.   1784-1833

   Muy "bien dotado" virilmente, amante de las juergas, asiduo de tabernas y burdeles, más de una vez escapó desnudo del dormitorio de un marido deshonrado. Dejó al país en bancarrota y en guerra civil pero el pueblo lo adoraba porque actuaba como uno de ellos 

 Vengativo, despiadado, rencoroso y traidor. Pese a ello, el pueblo pobre y llano, con el que se mezclaba en mesones y prostíbulos, lo defendió a muerte. La inquina que la gente sentía por La Trinidad, como María Luisa de Parma se llamaba a sí misma, a Carlos IV y Godoy, convirtieron a Fernando VII en El Deseado.

Nació el 14 de octubre de 1784 en El Escorial, tres años antes que su hermano Carlos María Isidro, que tanta guerra, en el más amplio sentido de la palabra, daría después. Recibió una buena educación, que alternaba con clases de baile. Le gustaba la música, sobre todo la de guitarra, que escuchaba en ventas y tugurios de la peor índole. En cuanto a la pintura, fue decisión personal suya la creación del Museo del Prado.

De pequeño tenía tantos pájaros que en palacio había un proveedor de alpiste. No heredó la afición cinegética de los Borbones. Prefería el billar. La frase "así se las ponían a Fernando VII" responde a que sus compañeros de juego le preparaban las carambolas para que no pudiera fallar. Pero de todas sus aficiones, la mayor fueron los toros.

Hasta los 18 años su vida fue normal. Se levantaba a las cinco de la mañana y se acostaba a las 10 de la noche. Dedicaba su tiempo al estudio. Era el Heredero, pero La Trinidad nunca lo dejó asistir a los consejos de Estado ni que recibiera lecciones de política.

Fernando conoció muy pronto las intrigas de la corte. Azuzado por su tutor, Juan de Escoiquiz, su primera mujer y otros elementos que le calentaban la cabeza no tardó en convertirse en el primer acusador del trío formado por Carlos I V, María Luisa y Godoy, a quien odiaba y envidiaba por el poder que acumulaba y ejercía sobre los reyes.

El 4 de octubre de 1802 se celebró la doble boda de los infantes Fernando e Isabel con otros dos hermanos, María Antonia de Nápoles y Francesco, heredero de las Dos Sicilias. A la pobre Isabel, su suegra la llamaba aborto e hija del pecado porque era el vivo retrato de Godoy, el amante de la Reina.

A la nueva Princesa de Asturias, prima de Fernando, la llamaban Totó. Físicamente era alta, rubia y de ojos azules y saltones. De carácter era orgullosa y dominante. Demasiado refinada para un marido que pesaba 100 kilos y era un bruto. En cartas a su familia escribía: "Cuando lo conocí quedé espantada y creí desmayarme. Me pasé toda la noche llorando y maldiciendo el momento en que me habían engañado". Y más tarde: "Fernando es memo y ni siquiera un marido físico".

Tardaron un año en consumar el matrimonio. El pueblo hablaba abiertamente del descomunal tamaño del miembro viril del Príncipe. La corte, más refinada, decía que poseía desmesurados encantos íntimos. Lo cierto es que, una vez roto el hielo, la pareja se sumergió en una práctica sexual frenética, que les unió en la lucha contra el trío. 

Suegra y nuera se llevaban a matar. Totó era pro inglesa y hostil a Francia. Algunas de sus cartas, dirigidas a su madre, fueron interceptadas incluso por Napoleón, que las hizo llegar a Carlos IV La Reina, indignada, describía a su nuera como una víbora venenosa y rana a medio morir. Y a su Godoy le escribía: "¿Qué haremos con esta diabólica sierpe de mi nuera y el marraco de mi hijo?".

Ante tanta tensión, los Príncipes y su camarilla se trasladaron a Aranjuez. Fernando recibía a todo el mundo en bata, con un puro en una mano y la escupidera en la otra. Totó tuvo dos abortos y según su suegra, "los fetos eran más chicos que cañamones". Del último no se recuperó y, además, estaba tuberculosa. Murió el 21 de mayo de 1806. Fernando propagó el rumor de que había sido envenenada por Godoy y conspiró hasta ser descubierto. Su padre ordenó su arresto. Para conseguir su perdón, el Príncipe dejó constancia por escrito de su arrepentimiento y delató a sus partidarios.

En Bayona, Fernando se entretenía bordando Como vimos en el capítulo anterior, el motín de Aranjuez se saldó con la abdicación de Carlos IV (19-3-1808). Para congraciarse con su súbditos, Fernando pagó pensiones atrasadas, abrió los parques reales al público, suprimió el impuesto sobre el vino, levantó el castigo a sus correligionarios y concedió audiencias colectivas en las que se mezclaban nobleza, curas y embajadores con mendigos.

Fernando, su hermano Carlos y su tío Antonio Pascual viajaron a Bayona a instancias de Napoleón. A los pocos días llegaron los reyes y Godoy. Una vez que Bonaparte reunió a los protagonistas de la trama, retuvo a Fernando, consiguió una nueva abdicación de Carlos IV a su favor y terminó coronando Rey de España a su hermano José. Fernando pasó seis años en el castillo de ValenQay bordando y asistiendo a clases de música y baile, mientras su país se defendía con uñas y dientes de la ocupación francesa.

Tras la firma del tratado de Valençay, El Deseado pisaba de nuevo tierra española en 1814. La Guerra de la Independencia había dejado el país arruinado. El Rey, que había prometido aceptar la Constitución aprobada 
por las Cortes de Cádiz, vio el cielo abierto cuando, antes de llegar a Madrid, los absolutistas le presentaron en Valencia el Manifiesto de los Persas que rechazaba las reformas liberales. Para que se supiera quién mandaba, restauró la Inquisición, que había sido suprimida durante su forzado exilio.

El 29 de septiembre de 1816, en Cádiz, se volvió a celebrar una doble boda. Fernando y su hermano Carlos se casaron con las hermanas Isabel y María Francisca de Braganza, hijas de los reyes de Portugal. De Isabel se decía: "Fea, pobre y portuguesa, chúpate esa". Una frase cargada de desprecio hacia su persona.

Su nuevo estado civil no cambió las zafias costumbres del Rey. Salía todas las noches de francachela con un grupo de amigotes. Era asiduo de tabernas y burdeles, en especial el de Pepita la Malagueña, una madame que le tenía encandilado. Frecuentaba mesones de mala muerte, donde comía y bebía junto a gentes de la más baja cuna. Solía cantar a voz en grito mientras tocaba la guitarra. Luego, subía a una sórdida habitación para desahogarse con la prostituta de turno.

Era el Rey y ejercía el derecho de pernada. Por ello, más de una vez escapó desnudo de las garras de un marido deshonrado, que lo había encontrado en la cama con su mujer. Otras se vio envuelto en peleas que precisaban la intervención de la policía. Este comportamiento barriobajero le acercó al pueblo llano, que lo veía igual a ellos. Enterada Isabel de todas sus correrías, actuó como en la copla, y apoyada en el quicio de la "mancebía", lo esperó una noche vestida de Manola. Cuando Fernando la vio, primero le entró la risa y luego le echó la bronca.

La Reina y su bebé murieron en diciembre de 1818 cuando le practicaban una cesárea. El Monarca, que ya había tenido bastardos, necesitaba dar un Heredero a la Corona y como era tan bruto, con la difunta de cuerpo presente ordenó que le buscaran otra esposa. La elegida fue María Josefa Amalia de Sajonia. La boda se celebró el 28 de agosto de 1819 en San Francisco el Grande, de Madrid.

La nueva Reina, de 16 años, era nieta del duque de Parma, tío abuelo de Fernando. Tenía los ojos azules y la piel muy blanca. Huérfana de madre, creció y se educó en un convento, o sea que, de educación sexual, nada de nada. Cuando Fernando quiso ejercer su derecho marital la Reina se horrorizó hasta llegar a convencerse de que para quedarse embarazada no necesitaba yacer con su marido. Cuando Fernando iba a su cama, a María Josefa le entraba tal pánico que se hacía pis en el lecho. El Rey, desesperado, recurrió al Papa y a punto estuvo de pedir que ese matrimonio fuera anulado.

La gran preocupación del Monarca seguía siendo dar un Heredero a la Corona y, como la Reina no se quedaba embarazada, además de tomar pócimas que le recetaban médicos y curanderos, visitaba con su marido balnearios y manantiales que tenían fama de potenciar la fertilidad. A Solán de Cabras viajaron un caluroso verano por polvorientos caminos, que hicieron exclamar a1 Rey: "De esta salimos todos preñados menos la Reina".

Bien porque Fernando era un degenerado o porque María Josefa Amalia no podía desligarse de su educación conventual, la pareja practicaba juegos morbosos. La Reina simulaba rezar. Entonces llegaba el sátiro de su marido e intentaba forzarla. El Rey le escribía: "Pepita de mi vida, tu satancito quisiera hacer contigo el nariceo y todo lo que tú sabes".

Era claro que esta complicidad sexual no significaba que Fernando fuera a renunciar a su vida de crápula. Sus correrías eran conocidas por todo el mundo, incluida su mujer. María Josefa murió e118 de mayo de 1829 
de unas fiebres y sin descendencia. El Soberano iba a cumplir 45 años.

Que estuviera viejo y achacoso por su mala vida no fue óbice para que en diciembre de 1929 se casara con María Cristina de Borbón, hija de Francisco I de las Dos Sicilias y María Isabel, hermana de Fernando. La nueva Reina, que tenía 23 años, era inteligente, culta y guapa.

Enseguida se quedó embarazada y en previsión de que tuviera una hija, el Rey recuperó y promulgó la Pragmática, en la que su padre Carlos N derogaba la Ley Sálica, pero que no publicó. El 10 de octubre de 1830 nació Isabel y en enero de 1832, Luisa Fernanda.

Coincidiendo con este nacimiento, el Rey estuvo al borde de la muerte, circunstancia que aprovechó Calomarde, su ministro de Gracia y Justicia, para que anulara la Ley Sálica, pero Luisa Carlota, hermana de la Reina, le quitó el documento y lo echó al fuego al tiempo que le daba una bofetada. De entonces es la frase: "Señora, manos blancas no ofenden". Se abría un nuevo período de contiendas: las guerras carlistas que provocó el infante Carlos María Isidro, azuzado por su ambiciosa mujer y sus absolutistas correligionarios.

Fernando VII murió el 29 de septiembre de 1833 de una apoplejía. El balance de su gestión no puede ser peor. A sus padres les restringió la paga y nunca les permitió regresar a España. En 1824, América se independizó. Antes, en 1820, se produjo el levantamiento del general Riego que dio el triunfo a los liberales. Éstos le obligaron a jurar la Constitución, pero Fernando recurrió a las potencias conservadoras de la Santa Alianza, que le ayudaron a restaurar el absolutismo en 1823.

Su venganza no se hizo esperar. Las cárceles se llenaron de gente. Riego fue ahorcado; Juan Martín Díaz, el célebre Empecinado y héroe nacional por su valor ante los franceses, fue ejecutado. En Granada, Mariana Pineda no corrió mejor suerte por bordar una bandera con los colores liberales y en Málaga fue fusilado el general Torrijos.

Capítulos anteriores: 1: Carlos II, el hechizado2: Felipe V, el animoso /   3: Luis I, el bien amado  /  4:  Fernando VI, el pacífico  /  5: Carlos III, el mejor alcalde, el rey  /  6: Carlos IV, el consegidor

 

15/ jueves -  abril de 2004  

Semana 16. 106/260
Aníbal


La frase "haber gato encerrado", que implica algún manejo oculto, tiene su origen en unos monederos o faltriqueras, generalmente hechos con piel de gato desollado, -de ahí su nombre-, que antiguamente se usaban de una manera habitual.

Estos monederos solían llevarse ocultos -encerrados- entre las ropas para proteger el dinero de los habituales bandidos. 

 

 

14/ miércoles -  abril de 2004  

Semana 16. 105/261
Tiburcio


El mamífero que posee el cerebro más pesado es el cachalote, que soporta en el interior del cráneo hasta 10 kilos de masa encefálica.

Un peso más que considerable teniendo en cuenta que la ballena azul, el doble de grande que el cachalote posee un cerebro de menos de 4 kilos y el hombre, uno de, aproximadamente 1,5 kilos. 

 

 

13/ martes -  abril de 2004  

Semana 16. 104/262
Hermenegildo
Fiesta en las ciudades de Murcia y Teruel.


La casualidad hizo que la nave Apolo 13 iniciara su frustrado viaje espacial a las 13:13 horas y se accidentara un día 13.

 

 

12/ lunes -  abril de 2004  

Semana 16. 103/263
Florentino
Lunes de Pascua. Fiesta en todos los países de la UE, excepto España, y Portugal. Fiesta en Cataluña, Navarra, País Vasco, La Rioja, Comunidad Valenciana y Palma de Mallorca.


Aunque existe documentación sobre cierto producto que blanqueaba los tejidos hace más de 5.000 años, la lejía que conocemos hoy la inventó el químico francés Claude Louis Berthollet a finales del siglo XVIII.

Por entonces, aquel producto desinfectante y con propiedades blanqueadoras, se conocía con el nombre de "agua de Javel" 

 

 11/ domingo -  abril de 2004  

Semana 15. 102/264
Hildebrando
Pascua


Joana James, madre de tres hijos y de 28 años de edad recibió una multa de tráfico por circular por una carretera de Gales a !768 kilómetros por hora!.

La pobre "infractora" circulaba en un "Austín Metro" comprado de segunda mano por 145 euros y que, según declaró, comenzaba a vibrar cuando se acercaba a los 100 km/hora.

Según le explicaron los responsables del departamento se debía a un error informático que había multiplicado por diez la velocidad real.

 

 10/ sábado -  abril de 2004  

Semana 15. 101/265
Dimas, Ezequiel


La cataptromancia es el arte de adivinar por el espejo y sus inicios se remontan a la antigua Persia, aunque donde de verdad tuvo éxito fue en Grecia y durante toda la Edad Media, a pesar que sus practicantes eran castigados por la Iglesia.

Esta superstición obedece a la idea de que nuestro reflejo en él es otra versión del original. Así, dañar el espejo simboliza lesionar el alma y por eso su rotura trae mala suerte durante siete años, justo el tiempo que se cree que el cuerpo se renueva fisiológicamente. 

 

 9 / viernes -  abril de 2004  

Semana 15. 100/266
Casilda
Viernes Santo. Fiesta en España, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Portugal, Reino Unido y Suecia


 . Historias Reales

6.  Carlos IV,  el consentidor.   1748-1819

   Poseedor de una fuerza descomunal, mecenas de las artes, testarudo consentidor y simplón, fue capaz de vender su trono a Napoleón provocando la guerra de la Independencia 

Carlos IV, proclamado rey el 17 de enero de 1789, a los 40 años, nació el 12 de noviembre de 1748, en el Real Sitio de Portici (Nápoles), Carlos era el segundo varón de Carlos III y María Amalia de Sajonia. Su hermano mayor, retrasado mental, había sido inhabilitado. Su posición de Príncipe de Asturias no evitó que tuviera celos de Gabriel, el menor de la familia, un chico brillante y cariñoso, por quien el padre no ocultaba sus preferencias.

El príncipe era alto, corpulento y de cabeza pequeña, que disimulaba con enormes pelucas. Poseía una fuerza descomunal de la que presumía. Saludaba al merecedor de sus afectos con una palmada en la espalda donde le dejaba los cinco dedos clavados. En una ocasión fue tan efusivo con el músico Luigi Boccherini que lo tiró de bruces.

La aparente campechanía de la que hacía gala lo llevaba a conversar con gente de lo más variopinta. A pecho descubierto, practicaba con sus mozos de cuadra la lucha leonesa. Ahora bien, mejor que no se enfadara -y era muy irritable- porque entonces azotaba, escupía y coceaba a sus vasallos hasta que le besaran las botas, los pies y las rodillas.

Otra prueba de su brutalidad fue ordenar que, en su presencia, se aniquilara un rebaño de ciervos a cañonazos o seguir cazando sin inmutarse, tras ser avisado de que uno de sus hijos estaba agonizando.

Su formación fue la propia de un infante y, como todos los Borbones, tuvo gran facilidad para aprender idiomas. Entre sus virtudes, destaca haber sido un mecenas de las artes y protector de los artistas. La música le apasionaba y tocaba con maestría el violín y el violonchelo, amenizando las veladas de palacio tras jugar su habitual partida de cartas.

Poseía una importante colección de stradivarius. Para complacer a su mujer dio entrada en la corte a la guitarra y la tonadilla. Su biblioteca era digna de envidia. Le debemos la primera traducción de la Biblia al castellano. Nombró a Goya pintor de cámara y el genial aragonés retrató a "La familia de Carlos IV", con la reina abrazando a la infanta Isabel y dando la mano al infante Francisco de Paula, vivos retratos de Godoy.

Pero la gran pasión del rey fueron los artilugios mecánicos, en especial los mecanismos de los relojes, unos aparatos que lo convirtieron en un esclavo de la puntualidad. También se encandilaba viendo los primeros ensayos de la telegrafía eléctrica. Tampoco se le puede negar su habilidad como ebanista, armero y zapatero remendón. Su método de vida no varió siendo rey. Se levantaba a las cinco, oía dos misas, escuchaba la lectura de un libro y luego pasaba por la escuela de formación profesional.

A los 17 años casaron al infante con su prima hermana, María Luisa de Parma, de 14. Por aquel entonces, Luisa o Luisón, como la llamaban, era una chica bonita, criada en un ambiente culto y refinado y educada a la francesa. De fuerte carácter, dominante y vanidosa, cuando su boda ya se había pactado, pidió a su hermano Felipe, futuro duque de Parma, que le diera el tratamiento de majestad. Éste le cruzó la cara diciéndole: "Acabo de abofetear a la reina de España".

Años después, en la Granja, recibió otra guantada de Godoy, su amante. Carlos IV, que iba unos pasos delante, preguntó que qué ruido era ése y ella con descaro le dijo: "Un libro que se le ha caído a Manuel".

La boda de Carlos y María Luisa se celebró en 1765 y con tal motivo se organizaron multitud de festejos callejeros y fuegos artificiales. La celebración se vio empañada por la actuación de la guardia valona que la emprendió a tiros contra unas masas enardecidas por los petardos y las tracas. Causaron más de 30 muertos y cientos de heridos.

María Luisa se aburría mortalmente en la austera corte de Carlos III. Para combatir el tedio salía a pasear sola o acompañada, porque le encantaban los requiebros que le lanzaban los madrileños. A su severo suegro le llegaron noticias de su desparpajo. Por ello, cuando le pidió permiso para asistir a bailes y verbenas se lo negó. Enseguida se percató de la frivolidad de María Luisa.

El heredero, en cambio, le comentó al rey, su padre, que su matrimonio estaba seguro porque los adulterios se cometían entre iguales y al no haber en la corte otros príncipes, su mujer no podría engañarle. El rey, desesperado, le respondió: "Carlos, qué tonto eres. También las princesas pueden ser putas".

No tardó María Luisa en confirmar las sospechas de su suegro. Los condes de Teba y de Lancastre, Juan Pignatelli, y el gentilhombre Ortiz pasaron por la habitación de la princesa, que quería competir con las duquesas de Alba y de Osuna, dos libertinas que lo mismo metían en su cama a un noble, que a un torero de moda que a un chispero.

María Luisa no podía soportar a Cayetana porque la duquesa se jactaba de que los amantes que ella dejaba hallaban cobijo en los brazos de la princesa y ésta, cuando podía, la humillaba. Así ocurrió en un baile en palacio. María Luisa le dio a besar la mano en la que relucía un anillo que Pignatelli le había regalado. Ese anillo era el pago que él había recibido de la duquesa por un amor incestuoso. Eran hermanastros.

Cayetana murió repentinamente a los 40 años. Según el rumor popular, Luisa la había envenenado. No era cierto, pero sí lo fue que estando de cuerpo presente sus bienes fueron inventariados por orden de Hacienda. Al tiempo, Carlos N mandó que le fueran incautados documentos y otras pertenencias. A los pocos días, María Luisa apareció luciendo joyas de Cayetana. La Venus del Espejo y las dos Majas, de Goya, pasaron a integrar la colección de pinturas de Godoy.

No se puede desligar la vida de Carlos IV y María Luisa de Parma de la de Manuel Godoy, un tipo inteligente y ambicioso, que pronto fue apodado "El choricero de Castuera", localidad pacense en la que nació.

Se cuenta que Godoy enamoró primero a Carlos y luego a María Luisa. Hijo de hidalgos venidos a menos, quiso hacer carrera en la milicia. Guardia de corps, conoció a la pareja en 1788 y su ascenso fue vertiginoso. Carlos IV le dio las tierras y el título de duque de Alcudia, con grandeza de España. Lo nombró secretario de la reina, Secretario de Estado y Príncipe de la Paz, tras haber negociado el fin de la guerra con la Convención Francesa y firmar, el 22 de julio de 1795, la Paz de Basilea. Aliado de Napoleón en la lucha del emperador contra Portugal, permitió que las tropas francesas entraran en España en 1807.

Antes hay que contar que María Luisa tuvo 24 embarazos, 10 abortos y 14 partos. Como la mayoría de sus hijos murieron en edades tempranas, Carlos N anuló e130 de septiembre de 1789, la Ley Sálica de Felipe V que impedía reinar a las mujeres. El rey, sin embargo, no publicó esta Pragmática, que dio lugar a las posteriores guerras carlistas, como también dio lugar, por consentidor, a que su heredero, Fernando, se le rebelase.

El Príncipe de Asturias odiaba a sus padres tanto como envidiaba el poder del valido. En la corte se contaba que Carlos IV se iba de caza para dejar a Godoy el camino libre a la habitación de la reina, a la que accedía por un pasadizo secreto. Y Fernando conspiró contra los tres sin tener en cuenta el servicio de espionaje francés, que no tardó en informarles de la conjura. Descubierto con las manos en la masa, el rey ordenó el arresto de su hijo, a quien levantó el castigo cuando éste, a instan cias de Godoy, le pidió perdón por escrito.

Mientras tanto, los franceses actuaban como tropas de ocupación hasta la noche del 18 al 19 de marzo de 1808, que la población se amotinó en Aranjuez. El resultado fue que Carlos IV abdicó en Fernando, Godoy fue capturado y Napoleón tomó cartas en el asunto.

Engañado por Napoleón Bonaparte, Fernando viajó a Bayona en abril. Luego irían llegando Godoy, los Reyes, que llevaban a Carlota, hija del valido y de la duquesa de Chinchón, y, más tarde, Pepita Tudó, amante del Príncipe de la Paz, y los dos hijos nacidos de su relación.

Porque, cuando María Luisa perdió la belleza y los dientes, que sustituyó por una dentadura de madera, Godoy empezó a disfrutar de la compañía de otras mujeres. La celosa reina quiso encarrilar su conducta casándolo con la duquesa de Chinchón, hija del infante Luis, hermano de Carlos III, pero nunca consiguió que su amado Manuel dejara a Pepita.

Reunidos todos en Bayona, Napoleón no reconoció como rey a Fernando, y Carlos IV a cambio de una residencia y una suculenta pensión, volvió a abdicar, pero esta vez dejando la corona en manos del Emperador, que luego sentaría en el trono a su hermano José. Esta actitud de Carlos IV desencadenó la Guerra de la Independencia.

Carlos y María Luisa no volvieron a España. En 1812 se radicaron en Roma. En 1813, Fernando pisaba un ensangrentado suelo patrio. Se encontró con la victoria sobre los franceses y la primera Constitución, aprobada por las Cortes de Cádiz, e119 de marzo de 1812.

Al viejo rey ya sólo le interesaba que su hijo asumiera los pagos prometidos por Napoleón, pero Fernando se portó rastreramente. Convencido de que su madre se había llevado las joyas de la corona, les escatimó el dinero. María Luisa murió e12 de enero de 1819, nombrando heredero a Godoy, que no recibió nada. Carlos falleció el 19 del mismo mes.

Capítulos anteriores: 1: Carlos II, el hechizado2: Felipe V, el animoso /   3: Luis I, el bien amado  /  4:  Fernando VI, el pacífico  /  5: Carlos III, el mejor alcalde, el rey

 

 8/ jueves -  abril de 2004  

Semana 15. 99/267
Amancio, Perpetuo
Jueves Santo. Fiesta en España, excepto Cataluña y Comunidad Valenciana. Fiesta en Dinamarca


Una entrada de cine en Tokio cuesta unas 36,06 euros, unas 6.000 pesetas. 
 

 7/ miércoles -  abril de 2004  

Semana 15. 98/268
Hernán


Una cuestión fundamental antes de que se empezara a utilizar la anestesia, era, sin duda alguna, la velocidad con la que se llevaban a cabo las intervenciones quirúrgicas.

En el siglo XVIII, el doctor inglés William Cheselden tardaba menos de un minuto en cortar, introducir los dedos y extraer una piedra de la vejiga urinaria de un paciente.

Más hábil era Robert Liston, que ya en el siglo XIX, empleaba solamente 30 segundos en amputar una pierna.

 

 6 / martes -  abril de 2004  

Semana 15. 97/269
Diógenes


Aunque la mayoría de los historiadores consideran los relatos de Heródoto (480-420 a.C.) como puras leyendas, este describe a una mítica comunidad de mujeres guerreras: las amazonas

Según Heródoto, vivían a orillas del Don y se amputaban un pecho para manejar mejor el arco.

Precisamente de ahí vendría el nombre, ya que, en griego "amazona" significa "sin pecho".

Usaban a los prisioneros para quedarse embarazadas, pero si tenían hijos varones, los mataban ya que sólo criaban a las niñas.

 

 

 5 / lunes -  abril de 2004  

Semana 15. 96/270
Irene


Los días de lluvia suele hacer menos frío gracias al efecto producido por la condensación del vapor de agua en las nubes.

Este mecanismo actúa como una especie de calefactor y amortigua la temperatura.

 

 

 4 / domingo -  abril de 2004  

Semana 14. 95/271
Platón
Domingo de Ramos


Cuando un japonés se gradúa o encuentra trabajo, es costumbre que familiares y amigos lo feliciten con dinero.

Este debe de ir en unos sobres destinados exclusivamente a tal efecto y todos los billetes deben de ser nuevos.

 

 

 3 / sábado -  abril de 2004  

Semana 14. 94/272
Ricardo


La frase "tener manga ancha", que se aplica a quien no da demasiada importancia a las faltas de los demás o a las suyas propias, tiene su origen en los hábitos de muchas ordenes monásticas.

Hubo una época donde los confesores de estas ordenes se tomaban con excesiva indulgencia los pecados de los penitentes, ordenes que solían tener una amplia hechura en las mangas de sus hábitos. 

 

 2 / viernes -  abril de 2004  

Semana 14. 93/273
Elba, Sandrina.


 . Historias Reales

5.  Carlos III, el mejor alcalde, el rey.   1716-1788

   El mejor alcalde de Madrid, llegó a rey por carambola, Campechano, cercano al pueblo y muy austero, ayudó a la modernización del país más que todos sus antepasados juntos. Vivió hasta los 73 años, todo un record para la época. 

Su madre, Isabel de Farnesio, no cabía en sí de gozo. Su primer hijo era varón. Ya se encargaría ella de situarlo. El futuro Carlos III nació el 20 de enero de 1716 en el Alcázar de Madrid. Lo bautizaron de inmediato en las habitaciones maternas, y cinco días después en el Monasterio de los Jerónimos.

Hasta los siete años, del cuidado de "Carlet", -así lo llamaban- se ocuparon mujeres. El infante tenía a su servicio dos nodrizas, lavandera, acunadora, barrendera, almidonera y así hasta una veintena de personas. Las nodrizas de los infantes eran tan importantes que recibían el privilegio de hidalguía para sí, su marido y sus descendientes. El período de lactancia del niño duró dos años.

Fue un niño rubio, hermoso y blanco. En sus primeros años de vida, Carlos gozó de una salud de hierro pero con el paso de los años su estatura no sobrepasó el metro y medio, su piel se ennegreció por el sol y el aire del campo y su nariz creció demasiado.

De cara al prometedor futuro que le tenía reservado su madre en Italia, "Carlet" recibió la preparación de un heredero. Estudió geografía, historia general y sagrada, táctica militar, náutica, humanidades e idiomas, poniendo especial interés en los dialectos florentino, lombardo y napolitano, que aprendió con facilidad. 

Desde que tuvo uso de razón, Carlos se preocupó mucho de su estado fisico. Pensaba que si tenía la mente ocupada y el cuerpo sano evitaría caer en la locura, como su padre y su hermano Fernando. Además de su pasión por la caza y la pesca, se aficionó a los relojes, al billar y al manejo del torno, con el que era muy habilidoso y fabricaba regalos para la gente de su entorno.

Carlos fue un chico apacible, formal, sociable y campechano. Con los años hizo gala de una fina ironía y una socarronería desconocida en su familia. Actuaba como un padre para sus súbditos. Predicaba con el ejemplo llevando una vida muy austera. Solía decir: "Primero Carlos que rey". Era como si tratara de combatir su fealdad desplegando sus virtudes morales y cívicas.

Tampoco su esposa era una belleza. Fue descrita cruelmente como una joven "de nariz nudosa, fisonomía de cangrejo y voz de urraca". Otros decían que era "de buen parecer, robusta y alta", destacando su piedad y su religiosidad. En lo que unos y otros coinciden es en señalar su frecuente mal genio.

En enero de 1731 el duque Antonio de Farnesio murió sin descendencia e Isabel encauzó el destino de "Carlet" hacia Italia. Primero, como duque de Parma y Piacenza, donde le sucedió su hermano Felipe, en 1735, cuando él fue coronado rey de Nápoles y Sicilia. En Italia nunca le faltaron las aceitunas, el vino rancio y los jamones y chorizos ibéricos que su madre le enviaba.

El 9 de mayo de 1738, el monarca se casó por poderes, en Dresde, con María Amalia Walburgo, duquesa de Sajonia, de 13 años. Por carta, Carlos contó a sus padres su noche de bodas. "Ilegamos a Gaeta con el tiempo necesario para que la reina se desnudase y se quitara el peinado. Cenamos y nos acostamos. Temblábamos los dos, pero empezamos a besarnos y enseguida estuve listo. Al cuarto de hora la rompí, pero no pudimos derramar ninguno de los dos. A las tres de la mañana volví a empezar y derramamos los dos al mismo tiempo, y desde entonces hemos seguido así, dos veces por noche".

Aunque el deber se impuso al sentimiento, la pareja funcionó porque compartía similares aficiones. El rey quiso mucho a su mujer. Enviudó en 1760 y no volvió a casarse. Tampoco se le conocieron amantes.

María Amalia tuvo 13 hijos. Sobrevivieron ocho. El primero de los chicos, Felipe Pascual, nació con tantas taras que fue inhabilitado. Le siguió el futuro Carlos II de escasa inteligencia, en quien su padre nunca confió. Fernando, el tercero de los chicos, sucedió a su padre en las Dos Sicilias. El menor, Gabriel Antonio, fue el hijo más querido y capaz. A él habría querido dejarle el trono.

El 27 de septiembre de 1760, once meses después de llegar a España, murió María Amalia. Ese poco tiempo que permaneció aquí fue una tortura. La reina, poseedora de una colección de joyas que eran la envidia de las cortes europeas, creó un clima desagradable en palacio. Siempre irritada y malhu morada, renegaba de su nueva patria y de sus habitantes, a los que describía como "insociables, hostiles, ceñudos, agresivos, huraños y recelosos". Odiaba Madrid y su clima. Echaba de menos la vida napolitana y sus palacios de Portici, Capoclimonte y Caserta.

El Rey no varió su forma de vida Lo despertaban a las seis de la mañana, Visitaba a hijos y nietos, pues era muy familiar, y trabajaba hasta la hora del almuerzo. En la comida era frugal. Desayunaba dos tazas de chocolate y un vaso de agua fría. A mediodía, frente a la variedad de manjares que le ofrecían, tomaba sopa, un pequeño trozo de asado de ternera y ensalada. Para cenar, un huevo pasado por agua, acompañado con un vino dulce de Canarias, que rebajaba con agua templada, en el que solía mojar un trozo de pan tostado. Su otro vino preferido era el de Borgoña En verano dormía la siesta antes de salir a cazar. En invierno seguía cazando.

Las grandes ceremonias eran un martirio para el monarca porque tenía que vestir trajes de gala. En cuanto terminaban se quitaba la ropa diciendo "¡Gracias a Dios!". Su atuendo preferido eran las casacas y pantalones de cazador, color castaño, de tejidos que variaban según la estación. Carlos era muy pulcro. No soportaba una mancha y cuidaba su ropa. Si al vestirle le descosían un botón decía: "Más cuidado". Tampoco soportaba la impuntualidad.

Poco amigo de los grandes festejos, disfrutaba más de las cosas pequeñas. Por ejemplo, de una parada ecuestre en los jardines del palacio de Aranjuez, conocida como de Parejas Reales. Mientras la reina vivió, se distraía montando el belén navideño, costumbre napolitana que implantó en España. Su mujer confeccionaba los vestidos de las figuritas mientras fumaba incansablemente. Tanto ella como su marido eran empedernidos fumadores. Por una carta a sus padres sabemos también que, sobre todo al rey, le entusiasmaba el "calcio", una modalidad del fútbol que se practicaba en las plazas italianas desde la Edad Media.

Fue el autor de "la Pragmática Sanción de Carlos III", tan dura con los matrimonios desiguales y tan de actualidad. El motivo que le obligó a 
promulgarla, en 1776, se cimenta en la Ley Sálica,,firmada por su padre, Felipe V, en 1713. Esta contenía dos requisitos importantes. Uno, que prevalecía el derecho sucesorio del hombre sobre la mujer, que aún persiste. El otro especificaba que sólo los infantes nacidos en España podrían reinar aquí.

Todos los hijos de Carlos III nacieron en Nápoles y, aunque Carlos fue declarado Príncipe de Asturias, el rey temía que su hermano Luis, de disipadas costumbres, pudiera crearle problemas, de ahí que promulgara la Pragmática tras empujarle a contraer matrimonio morganático. Así, tanto él como sus descendientes quedaron marginados de la sucesión.

Durante su reinado se produce lo que conocemos como el Motín de Fsquilache. Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache, fue un buen ministro de Hacienda, de la Guerra y de Gracia y Justicia, pero el pueblo no estaba contento con él porque alardeaba de su enriquecimiento y permitía abusos a sus amigos. Su mujer, doña Pastora, también negociaba favores. A través de un edicto, Esquilache prohibió las capas largas y los sombreros gachos, que servían para ocultarse, en un momento en que el país atravesaba una grave crisis económica. Los madrileños se amotinaron y saquearon la Casa de las Siete Chimeneas (hoy Ministerio de Cultura), vivienda de Esquilache. La insurrección prendió en toda España y los reyes huyeron a Aranjuez.

Calmada la situación, se supo que las masas habían sido dirigidas por los sectores inmovilistas de la aristocracia. En el mismo paquete se incluyó a los jesuitas. Los nobles fueron desterrados y los religiosos expulsados del país por conspirar contra la monarquía. El rey cesó a Esquilache con pena, ya que había sido un buen servidor. Carlos siempre se rodeó de excelentes ministros. En Italia, Tanucci. Aquí, Esquilache, Aranda, Campomanes y Floridablanca. El motín fue un golpe bajo para el monarca.

Si bien estaba convencido de que era rey por designación divina, su política estuvo encaminada a la grandeza de su patria y al bienestar de sus súbditos. Esquilache le decía que "el mal de piedra" terminaría arruinándolo, porque construyó impresionantes edificios. En Italia, además, dirigió las excavaciones de Herculano y Pompeya. En España renovó estructuras caducas. Reorganizó el Ejército y modernizó la economía creando el Banco de San Carlos, germen del Banco de España. Creó la Lotería Nacional, fomentó la actividad artesanal y la agraria y repobló comarcas con colonos del centro de Europa

Para los madrileños, el rey fue su mejor alcalde. Le deben la Puerta de Alcalá, las fuentes de La Cibeles y Neptuno, Correos, San Francisco el Grande, el Paseo del Prado, el Museo de Ciencias Naturales, el Observatorio Astronómico, el Jardín Botánico y el Hospital de San Carlos (Museo Reina Sofía). Organizó la recogida de basuras, la conducción de aguas y el alumbrado público. Trasladó los cementerios fuera de las iglesias, promovió el gusto por lo popular, potenció a Goya y, por si fuera poco, se trajo de Prusia la Marcha Real.

En el crepúsculo de su vida, el rey se encontró muy solo. La relación con su heredero no era fluida y Fernando le hacía la pascua desde Nápoles. El puntillazo fue la muerte de su amado Gabriel, contagiado de viruela por su esposa y su hijo, que habían perecido de lo mismo. Consciente de que su fin estaba cerca, pidió a su confesor que le diera la extremaunción y al verle tan apenado le espetó: "¿Creéis que voy a ser eterno?". Murió el 14 de diciembre de 1788, a los 73 años.

Capítulos anteriores: 1: Carlos II, el hechizado2: Felipe V, el animoso /   3: Luis I, el bien amado  /  4:  Fernando VI, el pacífico

 

 1 / jueves -  abril de 2004  

Semana 14. 92/274
Hugo, Venacio


En un barco alemán, el Grosser Krufurst, que navegaba en 1906 desde Bremen a Nueva York, nacieron seis bebés.

La casualidad hizo que uno naciera en los camarotes de primera clase, que nacieran gemelos en segunda clase y, para completar los partos, trillizos en tercera clase.