Se cuenta que una vez muerto Richelieu corrió por París un epitafio que, desde luego, nunca se puso en su tumba: "Aquí yace un famoso cardenal que hizo mucho bien y mucho mal; pero el bien lo hizo siempre mal y el mal lo hizo siempre bien."
Si se precipita hacia el fondo inmediatamente es prueba inequívoca de que la poseedora no era virgen.
Por ello las mujeres de esta época adornaban sus ligas con trocitos de madera y tejían los cordones de sus corpiños de seda con algodón, para que flotaran en caso de que se pusiera en duda su virtud.
Indignado, uno de sus ministros se lo hizo notar, a lo que éste respondió: “¿Me va usted a impedir ser más inteligente que ayer?”
Tiene una longitud de 30 kilómetros con edificios a ambos lados de la calle en los que caben 26.667 números.
Aquella felicitación consistió en una carta en la que había dibujado un grupo de amigos brindando por uno ausente.
Sin embargo algunos años antes ya había quien practicaba esta costumbre, así en el verano de 1843 el artista londinense John Calcott Horrsley confeccionó una tarjeta de felicitación que le había encargado un innovador empresario, Hernry Cole, con la que este pretendía felicitar la Navidad a sus clientes de un modo original.
La elección de tal día se debió, al parecer, a que el 25 de diciembre los romanos celebraban el Natalis Solis Invicti, la festividad del Sol Naciente Invencible.
Al elegir esta fecha, la celebración del nacimiento de Jesús por los primeros cristianos quedaba disimulada entre los festejos paganos generales.
En todo caso, la elección de esa fecha no fue unánimemente aceptada, como demuestra, por ejemplo, que, en el siglo III, Clemente de Alejandría propusiera el 20 de Mayo como día de nacimiento de Cristo y que la Iglesia de Armenia aún sostenga que la fecha correcta es el 6 de Enero.
Según un relato tradicional, estando predicando el misionero británico San Bonifacio (680-755) un día de Navidad en tierras de germanos infieles, seguidores de creencias druidicas, intentó destruir el carácter sagrado del roble talando uno.
El roble, al caer, derribó todos los arbustos que le rodeaban menos un pequeño abeto, cuya supervivencia interpretó el llamado “Apóstol de los Alemanes” como un milagroso mensaje divino, bautizándose en aquel mismo momento “Árbol del Niño Jesús”.
El suceso caló entre los cristianos alemanes y desde entonces cundió la costumbre de adornar un abeto por Navidad.
Siglos después, Martín Lutero (1483-1546) instituyó la costumbre de adornarlo con velas encendidas.
Su nombre proviene de San Nicolás de Bari, un monje del siglo IV que resucitó a tres niños por lo que se le consideró el patrón de los escolares.
En Holanda existía la costumbre de hacer regalos a los niños el 6 de diciembre, coincidiendo con la festividad de este santo.
Dicha costumbre se extendió a otros países donde se hizo coincidir con la Navidad y donde revivió a comienzos del siglo XX, tras haber estado olvidada desde la reforma protestante en el siglo XVI
Al parecer, de esa costumbre proviene la actual de hacer regalos en la época navideña.
En Europa occidental tuvo un breve momento de gloria cuando, en 1542, curó a Francisco I de Francia de una afección intestinal.
Hacia 1904, el científico ruso Metchnikoff redescubrió sus propiedades, pero fue el empresario barcelonés Isaac Carasso quien lo empezó a fabricar industrialmente y lo llevó a los hogares con su empresa "Danone".
Si el joven no moría es este sangriento rito, el barco estaba señalado por la mala fortuna.
Con el tiempo se cambió por una botella de champán aunque se siguió manteniendo el rito como una forma de bautismo pagano en que a los barcos se les otorga un nombre que no debe ser cambiado nunca, bajo pena de convertirlos en buques malditos.
Al igual que cuando el “muchacho”, es un mal augurio que el vidrio no llegue a quebrarse. En estos casos el barco recibe el apelativo de “moro” es decir “no bautizado”.
Después de ver “grifos” en tantas bocas, acabó llamándose así a las llaves por las que sale el agua de las cañerías.
Sin embargo no era esa su intención, el uso de estos colores no tenía otra razón que la poca visión del pintor que siempre se negó a que lo operaran de cataratas y que no tenía más remedio que usar colores cada vez más fuertes para poder ver lo que pintaba.
El último vencedor lanzó su teléfono a 55 metros de distancia.
A pesar del tremendo golpe, el móvil siguió funcionando
Para hablar de ellos sin que la familia lo supiera, los gaditanos le dieron la vuelta al apellido (Cur Si) inventando un término que permanece vigente.
Solían dormir desnudos para airearse de los piojos y las pulgas que tanto les molestaban durante el día y, para ahorrar espacio y aumentar la temperatura, todos los habitantes de la casa se echaban en la misma cama.
Hasta entonces, el azúcar, se utilizaba solamente como especia y como ingrediente de pócimas contra el mal de amores.
"Venga rápido", -le urgía en la invitación-. "Quiero enseñarle el verdadero camino del cielo".
"Venga rápido", -le urgía en la invitación-. "Quiero enseñarle el verdadero camino del cielo".
Así, una vez terminada la comida, se comían la cuchara.
En 1872 creó la primera empresa de venta por correo: los clientes elegían entre los 163 productos de su catálogo (en un solo folio) y su pedido se enviaba a la estación de ferrocarriles más cercana.
Cierto día recibió una carta de su hijo pidiéndole 500 pesetas, a lo que contestó: "te envío las 50 pesetas que me pides y te advierto que cincuenta se escribe con un solo cero".
Si salía a flote, lo era.. y se le quemaba.