Así que los burgueses franceses del siglo XVIII que comían " a la carta", degustaban 21 platos en una comida normal: siete de primer plato, siete de segundo y también siete postres.
Son respetados y suelen trabajar en hoteles como sirvientas o camareras.
Generalmente, se trata de un hijo mayor entre varios varones. Los crían así para que ayude en casa, cuiden a sus hermanos y de los padres cuando estén viejos.
Algunos años más tarde, en 1908, William Hoover diseñó las primeras eléctricas.
El tiempo total empleado fue de un año y 45 días, incluidos domingos y fiestas.
En total, unos siete millones de horas de trabajo.
La estructura se levantó a un promedio de 4,5 pisos por semana.
Tiene 1.860 peldaños y 6.500 ventanas.
Así, se da la paradoja de que Victor Mature pudo mostrarlo sin pudor en Sansón y Dalila (1940), mientras su compañera de reparto, Hedy Lamarr, tuvo que ocultar el suyo tras chales y joyas.
Igualmente, años antes, la actriz Carole Landis escondió el suyo bajo un bañador de piel en la versión de 1932 de Hace un millón de años.
Por fortuna, en 1964, la moral ya había cambiado, y Raquel Welch no tuvo problemas para lucirlo en el remake de esa epopeya prehistórica.
Hecho de un hule impermeable y provisto de una válvula parecida a los colchones inflables actuales, servía a los cazadores para aguantar el acecho cómodamente instalados y protegidos de la humedad.
La longitud del cabello simbolizaba la fuerza, la virilidad y la bravura masculinas de quien lo lucia.
Por ese mismo motivo, los monjes y los esclavos debían de ir siempre rapados.
El único que no salió con vida de tan novedosa empresa fue el gallo, que acabó pateado por la oveja en pleno vuelo.
El hombre quiso ser sutil en su ofrecimiento y le dijo "Señor, me pongo a su disposición, por si cree que puedo ocupar el puesto del ministro fallecido".
"Eso no es cosa mía. Pregúnteselo a los de la funeraria".
Se trata de un cartel encontrado en la antigua ciudad egipcia de Tebas en la que se ofrece la recompensa de una moneda de oro a quien capture y devuelva a su amo un esclavo huido llamado Shem.
Luego, se calienta a 360º C para que el mercurio se evapore, quedando el oro puro.
Es decir, de una invasión excesiva de piojos.
“¿Pero no le gustan las flores?” respondió el admirador.
“Claro que me gustan. Pero también me gustan los niños y no me dedico a cortarles la cabeza para ponerlas en un jarrón”.
La frase tuvo tal éxito que, desde entonces, todas las casas de comidas se llaman
“restaurantes”.
Además debido a la fama de su repostería, Boulanger también es el
“culpable” de que en Francia a las pastelerías se les llame “boulangeries”.
Los candidatos a alcalde tenían que sentarse alrededor de una mesa y extender sus barbas sobre ella.
Entonces se colocaba un piojo en el centro de la mesa y el propietario de la barba que éste escogiera era designado nuevo alcalde.
La secuela “El hijo de King Kong” salió el mismo año: 1933.
Dicha estatua está esculpida en bronce, un material que, en contacto con la lluvia ácida (agua de lluvia contaminada con polución atmosférica), se ha oxidado dando lugar al sulfato de cobre, una sustancia de color verdoso que hoy día la cubre por completo.
Hasta entonces, traían golosinas, ropa.. y carbón.
Al verlo descalzo, uno de ellos le ofreció sus zapatos. Después, los lavó y los puso a secar en la ventana, y cuál sería su sorpresa cuando, por la mañana, encontró los zapatos llenos de regalos.
Un trocito de 30 gramos endulza tanto como 60 kilos de azúcar.
Hagg se hizo en Argentina con una roca galáctica de 37 toneladas de peso, por la que pagó cuatro millones de pesetas.
Lo detuvieron cuando iba a sacarla del país.
Pero el traslado se hizo mientras él estaba en la Universidad y, como era de esperar, Wiener tomó el camino a su antigua vivienda.
Al llegar allí recordó que se habían trasladado y fue a su nuevo barrio, pero todas las casas eran iguales y no conseguía recordar cuál era la suya, así que le preguntó a una niña que pasaba por allí: «Perdona, ¿no sabrás dónde viven los Wiener?».«Sí, papá. ¡Venga, que te llevo a casa!».