AHorace Greeley, fundador del periodico “New York Tribune” iba en tren cuando
vio que su compañero de cabina leía “The Sun” (la competencia), y le preguntó: “¿Qué
opina usted del New York Tribune?”. “Lo uso para limpiarme el trasero",
respondió el tipo con grosería. “!Vaya, si sigue haciéndolo, acabará usted
teniendo más cerebro en el culo que en la cabeza”. Antes de tejer, el hombre aprendió a hacer cestas de mimbre, caña, tiras de
madera flexible... Un arte que llegó a su máxima perfección en Egipto, donde se
utilizaban como materia prima el papiro, una planta de entre dos y tres metros
de altura cuyas hojas secas se empleaban como papel.
En la Antigüedad, el cesto servía para todo. Hace 5.000 años, el sumo
sacerdote de Babilonia lo usaba como corona y en Roma se usaba como asiento.
Hasta se ha llegado a contar el tiempo en cestos. En Oriente, los campesinos
decían: tres años dura un cesto; tres cestos es la vida de un perro; nueve, la
del caballo; 27 cestos vive el hombre y un elefante muere a los 31 cestos. En cierta ocasión, el bufón del rey Francisco I de Francia ofendió a un
cortesano que, indignado, le amenazó de muerte. Triboluet pidió ayuda al monarca
y éste le aseguro que, si alguien le ponía la mano encima, él lo ahorcaría una
hora después. Algo confundido, el bufón le dijo: “Sire, os agradecería que lo
hicierais una hora antes. Siempre que estaba en trance de escribir una obra, Beethoven se tomaba la
molestia de contar los granos de café por taza que se bebía. Tenían que ser
exactamente 40. La gran Geta Garbo también tenía sus detractores. Ante la frase que pronunció
para justificar su retirada de la interpretación, la famosa: “quiero estar
sola” cierto crítico irlandés comentó: “Si Greta realmente quiere estar
sola, debería venir a alguno de los pases de sus películas en Dublin”. Las galletas existen desde hace más de 10.000 años, cuando se descubrió que
una especie de sopa de cereales, sometida a un calor intenso, adquiría la
consistencia suficiente como para transportarla sin que se deteriorara. De
hecho, gracias a ellas, sobrevivieron en sus batallas las legiones romanas,
aunque no fue hasta la Edad Media cuando, en las cortes europeas, se empezaron a
consumir como una “delicatessen”, con sabores y aromas. 4.000 kilos de excrementos son los que produce, de promedio, una persona a lo
largo de su vida. Además ventoseamos alrededor de 3.000 veces al año. La margarina fue inventada en 1889 por el francés Hyppolyte Mège-Mouriès para
un concurso en el que se buscaba reemplazar la mantequilla.
Napoleón III propuso la competición para que el ejército pudiera utilizar un
producto que durara más que aquella. Su inventor la llamó así por su color
perlado, ya que en "margaron" significa "perla" en griego. A finales del siglo XIX, en algunos periódicos españoles se contaba con dos
directores en plantilla.
El primero desempeñaba las tareas propias de su profesión y rango mientras
que el otro era el encargado de batirse en duelo cada vez que alguna persona lo
exigía por considerar que en la publicación en cuestión se había difamado su
nombre. Parecen algodón, pero nada más lejos de la realidad. Si una se desplomara
sería como si cayera de golpe más de 150 ballenas azules. La verdad es que las
nubes son enormes y pesadas masa de agua que se sostienen en el aire gracias a
la combinación de dos leyes físicas.
Una de ellas es el principio de Arquímedes, que dice que un cuerpo sumergido
en un fuido –gas o líquido- experimenta un empuje hacia arriba igual al peso del
fluido desalojado. Así, una nube flotará siempre que su peso sea menor o igual
que el del aire que puede caber en su interior.
Pero aquí no acaba no queda la cosa. Dentro de la nube, el vapor de agua se
condensa y se forman gotas que, desafiando el principio de Arquímedes, tienden a
precipitarse, aunque, curiosamente, lo hacen muy despacio a causa de la
fricción, las turbulencias del aire y el calor que produce la condensación del
agua. Ésta aumenta la temperatura del aire de la nube y hace que suba con fuerza
hacia una altura mayor, frenando la caída de las gotitas. La expresión “ser la pera” aplicada cuando se quiere describir algo
lujoso y espectacular, tiene su origen en la ciudad turca de Estambul. Hace
cuatro siglos, el centro social y económico de ubicaba en el barrio de Péra (hoy
Beyoglu), donde funcionaba un auténtico mercado del lujo: especias, jabones,
perfumes, maderas nobles... Por ende, empezó a “ser (de) la pera" todo lo
suntuoso. La expresión “luna de miel” tiene su origen en que los recién casados estaban
exentos de cualquier tarea durante una luna, es decir, 28 días aproximadamente,
tiempo que necesita el satélite para cambiar de fase. Y es de miel porque
durante ese periodo los amados se alimentaban exclusivamente de tortas de
harina, frutos secos, aceite o mantequilla y miel. Para los romanos, la boca era uno de los agujeros más impuros del cuerpo. Por
ello estaban estrictamente prohibidas -en teoría- prácticas como la felación y
el cunnilingus. En la Edad Media sólo los ricos tenían chimenea. En casa de los pobres, el
humo salía por las enormes grietas que se encontraban en el techo. Aunque la baba que segregan les ayuda a deslizarse, un caracol tarda más de
una hora en recorrer 50 centímetros. En los conventos del siglo XIII, los monjes “rasos” tenían derecho a 3 huevos
diarios, los priores a 4 y el abad a 6. Por su parte, las monjas podían consumir
6 litros de cerveza al día. La famosa frase "no pasarán" se convirtió durante la Guerra Civil en
una consigna entre los republicanos que querían impedir el paso de sus oponentes
nacionales. No obstante este eslogan nación veinte años antes en Francia.
El historiador y escritor Néstor Luján sitúa el origen en la batalla de Verdún
que lideró Philippe Pétain durante la I Guerra Mundial (1916) y que después
sería mariscal y jefe del gobierno de Vichy que colaboró con Hitler. En las aventura de Tintín, su dibujante, Hergé, que era un apasionado de los
coches, hacía que los malos en sus relatos condujeran Mercedes pues vinculaba
ése coche a los nazis. A finales del siglo XVIII, los británicos sucumbían a la malaria. La compañía
Cadbury Schweppes creó un remedio basado en el agua de quinina: la tónica. El
problema era su amargo sabor, por lo que la gente que la tomaba por obligación
acabó mezclándola con ginebra para mejorarla. Estaba naciendo el gin-tonic. Hay quienes aseguran que la risa sardónica, un tipo de risa afectada que no
nace de la alegría interior sino por una pura convulsión del rostro, alude a una
enfermedad producida tras ingerir la hierba sardonia, propia de la isla de
Cerdeña. La segunda teoría apunta a una bárbara costumbre de los sardos, que
sacrificaban a sus ancianos obligándoles a sonreír durante su inmolación. En Yap, una isla del Pacífico, utilizan grandes piedras a modo de dinero. Algunos pueblos hindúes se colocan unas hojas de albahaca en el pecho de los
difuntos para que las muestre en las puertas del cielo y poder así ser admitido. Al igual que algunas tribus indias de Norteamérica arrancaban las cabelleras
de sus enemigos, los colonos blancos hacían lo mismo. En 1703, en Massachussetts,
se pagaban 60 dólares por una cabellera india. Antiguamente, a los emperadores, poetas y generales victoriosos se les
coronaba con guirnaldas confeccionadas con hojas de laurel. Pero si, después de
haber obtenido el triunfo y el reconocimiento general, dejaban de trabajar y de
esforzarse, se decía que la persona en cuestión se había “dormido en los
laureles”. En cierta ocasión, alguien le preguntó al escritor irlandés Oscar Wilde
cuáles eran los 100 mejores libros del mundo. Él puso cara de extrañado y
respondió rápidamente: “¿Los 100?... Pero si hasta ahora sólo he escrito 5”. Según la tradición, los Reyes Magos ofrecieron Mirra al niño Jesús porque iba
a morir joven y su madre la necesitaría para ungir el cadáver. La expresión “tontolaba”, que hoy utilizamos para designar a alguien
inocente o patoso, es la contracción de “tonto del haba”. Su origen se encuentra
en la tradición navideña de introducir un haba en el roscón de reyes. A quien le
tocaba la famosa haba le tocaba también pagar el roscón, por lo que solía ser
objeto de burla por parte del resto de los comensales. El pan dulce italiano conocido como Panettone, se inventó en Milán (Italia)
en 1945, concretamente en el castillo del duque Ludovico Sforza. El caballero en
cuestión quería que sus cocineros preparasen un postre especial para celebrar la
Navidad, a uno de ellos se le ocurrió agregarle frutas secas y pasas al pan y lo
llamó panettone, que significa torta. Los italianos aseguran que el mazapán llegó a Venecia desde Chipre en el
siglo XVI, aunque hay datos que confirman que los árabes lo introdujeron en la
Península Ibérica en el siglo VIII; otra leyenda lo sitúa durante el asedio que
sufrió la ciudad Imperial de Toledo en el siglo XII por parte de los almohades.
Cuentan que fue entonces, y para combatir la hambruna, que las mo9njas del
convento de San Clemente molieron a partes iguales almendras y azúcar. Has muestras iconográficas de los nacimientos son muy antiguas, pero el
primero del que tenemos noticia los levantó San Francisco de Asís en la ciudad
italiana de Greccio durante la Navidad del año 1182. Son tan variados como la
imaginación de quien los realiza En Polonia por ejemplo son famosos los “szopka”,
nacimientos de títeres. Hasta el siglo XVI, el 25 de marzo se consideraba el primer día del año.
Antes habían sido el 1 de marzo y el 25 de diciembre. No fue hasta 1582 cuando
el Año Nuevo empezó a ser oficialmente el 1 de enero.
Lesmes.
Valero.
Fiesta en la ciudad de Zaragoza.
Tomás de Aquino
Fiesta en la ciudad de Cuenca.
Ángela.
Timoteo. Tito.
Año nuevo chino (4706, año del Buey)
Pablo.
Francisco de Sales.
Ildefonso.
Fiesta en la ciudad de Toledo.
Vicente.
Fiesta en las ciudades de Huesca y Valencia.
Inés.
Fabián, Sebastián.
Fiesta en Palma de Mallorca y San Sebastián.
Mario.
Fiesta en Estados Unidos.
Faustino, Pía.
Antonio Abad.
Marcelo.
Mauro.
El historiador Pedro Voltes matiza que el verdadero «il ne passeront pas», no
sería del mismo Pétain, sino de un oficial suyo, Robert Georges Nivelle, «más
dotado para la retórica, arte para el que estaba completamente negado el
mariscal».
La teoría de Luján ha sido apoyada por un libro del periodista Agustín Calvet
titulado Verdún. En esta obra se explica que los soldados franceses repetían,
después de las primeras batallas, «Ne passeront pas, mon Dieu, ne passeront pas»
y que la montaña en donde se produjeron los enfrentamientos más duros está
coronada por un monumento con la leyenda «Il ne passeront pas».
Félix de Nola.
Hilario.
Arcadio.
Higinio, Hortensia.
Gonzalo.
Segundo.
Máximo, Severino.
Ramón.
Melchor. Gaspar. Baltasar.
Fiesta en España, Austria, Chipre, Eslovaquia, Finlandia, Grecia, Italia y
Suecia.
Simeón.
Rigoberto.
Día en que el sol sale más tarde.
El turrón de yema, en cambio, lo creó un pastelero catalán al añadir este
ingrediente para arreglar una masa mal ligada.
Genoveva.
Isabel La Católica, gran apasionada del mazapán, hablaba de él como un
“medicamento” por su gran poder energético. Pronto se le dieron formas. La más
popular fue la de anguila, un pez, por aquel entonces, exclusivo de los más
ricos.
Basilio. Gregorio.
Fiesta en la ciudad de Granada.
Más actual es la historia de los árboles navideños. El primer abeto de Navidad
que se vio en España, en 1870, estaba en el palacio madrileño del Duque de Sesto.
Su esposa se había familiarizado con ellos durante su estancia en las cortes de
San Petersburgo y París.
Año Nuevo.
Fiesta en los 27 países de la U.E. y en Estados Unidos.